Anécdota #1 – La Bicicleta

Mi expresión ese día

¡Hola! ¡Otra Vez! En esta entrada haré algo “nuevo” por así decirlo.

Esta vez (como dice el título) les contaré una (de las muchas que tengo) anécdota que me sucedió, no hace mucho cuando iba de camino a estudiar (S.D.: ¡Ja! Estudiar ¡tú! ¡Si como no! y yo soy una buena persona que gusta de ayudar al prójimo).

Espero les guste, pero sobretodo, espero que se diviertan leyéndola. Porque les diré que a pesar de no haber sido una grata experiencia, en estos momentos yo me divierto recordándola como algo divertido que me pasó.

Sin más, se las dejó a continuación.

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Verán a principio de año empecé a estudiar uno de los idiomas más difíciles del mundo (eso dicen) pero aún así, siempre he querido aprenderlo y como se me dio la oportunidad (S.D.: Asegúrate de agradecerle a Oka-San* más tarde) pues me di a la tarea de estudiar Japonés, y debo decir que no se me dio tan mal, mi nota final fue de 82/100 en el nivel 1, y pues por unos inconvenientes no pude seguir, así que lo retomare el próximo año (S.D.: Quiero ver que de verdad cumplas con lo que dices).

Pero siguiendo con la historia, yo iba saliendo de mi clase de japonés y me disponía a tomar el transporte que me llevaría a mi otro lugar de estudio, donde por cierto ya terminé y solamente falta que me entreguen el título que me certifica.

La cosa es que iba tarde, porque los dos lugares quedan muy lejos el uno del otro. Por eso mismo quise cortar tiempo. En la Universidad donde asistía a recibir clases, hay un lugar donde te prestan bicicletas para que tu puedas transportarte de un lugar a otra. Entonces tuve la gran idea de prestar una – grave error- pero fue lo peor que pude haber hecho. (S.D.: Jajajajaja ¡Eso es cierto! Si la hubieran visto, se hubieron matado de la risa, como yo)

Lo que pasó después, nunca me lo hubiera imaginado, aunque la verdad es que antes de subirme si tenía miedo. Y no porque no pudiera manejar, sino más bien porque hacía mucho que no lo hacia. Y para rematar ese día no desayune, y tampoco pude comer nada después de salir. Cosa que me afectó mucho ese día.

Y pues les digo, después de todo el papeleo para que me prestaran una tonta estúpida bicicleta (S.D.: ¡Porque lo tachas! si sabes que es cierto), me dispuse a subirme en ella y sucedió “El Peor Día de Mi Vida Parte I”. Los pedales de la bicicletas estaban durisimos, no se como los demás podías subirse en eso, la cosa es que yo pedalee tan fuerte, que perdí el control y sino fuera por los postes que estaban me hubiera ido directo a la carretera. ¡Ah! Si, se me olvidaba, lo mejor fue que termine en el suelo con todo y vehículo. Todos los que estaban ahí se me quedaron viendo raro, ¡y no! no se reían, me miraban con lastima ¡yo quería llorar!. Después de que me ayudaran a levantarme, retome la tarea de subirme a la bicicleta, no sin antes casi gritarle a los encargados que si podía usarla.

Debo decir que no fue nada fácil, sentía que ya no llegaba o que estaba a punto de salirme del camino y parar en donde estaba el trafico del medio día. Para agregarle mas dulce al pastel ocurrió “El Peor Día de Mi Vida Parte II”. La vista se me estaba nublando y me sentía fatal. Ahí fue cuando en un descuido perdí el control del manubrio y por tratar de estabilizarlo, choque con otra persona. Estoy seguro que de no haber sido por el susto, la chica con que choque también se hubiera reído conmigo.

Cuando yo creía que peor no me podía ir en ese día, llego “El Peor Dia de Mi Vida Parte III”, en una parada, antes de llegar a mi destino final (S.D.: Esa es una gran saga, lastima que a ti no te grabaron) entre las cadenas y los pedales, se trabo mi pantalón, que para colmo yo estaba que dejaba tirada la bicicleta y me iba caminando, pero sucedió que un alma caritativa se apiado de mi y me ayudo. Era un chico, la verdad no me acuerdo de su cara, pero donde quiera que este ¡GRACIAS! me salvaste la vida.

Para terminar este hermoso cuento de hadas, les digo que cuando finalmente llegue al transporte publico, sucedió “El Peor Dia de Mi Vida Parte IV”. Lo peor de esto no fue que estuviera lleno y apunto de reventar, ¡no!, lo peor fue que después de mi loca travesía y mi falta de comida pasaron factura, y estuve a punto de perder la conciencia entre el montón de personas que estaban empujándose unas a otras por la falta de espacio. Como logre comprar una Coca Cola antes de mi aventura, cuando finalmente llegue a mi destino, tome un poco y pues con eso reviví. Pero debo decirles que esta no es de mis peores experiencias, pero si las mas locas y extremas.

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Muy diferentes a las de ahora, porque ahora es la salud la que me hace las malas pasadas. Pero como ya he dicho eso es para otro momento. Creo que ya me excedió mucho con esta.

Espero les haya gustado, y mas que todo les haya divertido lo que me paso, porque yo les digo que a estas fechas me parto de la risa recordando ese día.

(*) Allá arriba hay una palabra que esta marcado con un asterisco. Y es porque esta en otro idioma, para los que no sepan esta en japones pero de forma romanizada y significa “mamá”. Para los que ya lo sabían ¡bien por ustedes! porque saben vocabulario en otro idioma.

Esto es todo por el momento, nos leemos en la próxima entrada.

 

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3 comentarios en “Anécdota #1 – La Bicicleta

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